LA TIERRA DE NUESTRO HUERTO

Tierra de nuestro Huerto
Para tener garantías es fundamental conocer a fondo la tierra de nuestro huerto para poder llevar a cabo las acciones que nos permitan contar con una textura y composición adecuadas para satisfacer las expectativas en el depositadas sin llevarnos ninguna (o las menos posibles) decepción con los resultados.

A la hora de hacer nuestra huerta el tipo de suelo que tenga determinará la posibilidad de cultivar unas hortalizas u otras.

 En este punto hay que rectificar los defectos o excesos que posea. 


 Tipos de sustratos en el huerto

Es creado a partir de la roca madre y a través de su progresiva descomposición en pequeñas partículas,  aquí comienza a desarrollarse el suelo. Cuando existe suficiente volumen, las raíces de las plantas tienen la posibilidad de desarrollarse y vivir sobre él. A partir de este momento comienza el aporte de materia orgánica a través de las hojas y los frutos que caen sobre el.

Con el paso del tiempo y tras un largo proceso de descomposición; la materia orgánica se convierte en Humus

Mezclándose con los principales componentes inertes del suelo como son la arena y la arcilla; que podría decirse, representan el soporte esencial para el resto de elementos.

 

En cuanto a los componentes vivos del suelo, es preciso citar el importante papel que tienen los hongos, bacterias y la mejor amiga del Hortelano la Lombriz de tierra, capaces de degradar totalmente la materia orgánica para la asimilación por parte de las raíces de las plantas.

 Cómo determinar a simple vista de qué tipo es la tierra de nuestro huerto

Para llegar a conclusiones fiables sobre el sustrato ante el que nos encontramos, hay que ver las características concretas que lo definen. Elementos como puede ser las rocas predominantes de la zona o las plantas silvestres típicas de cada tipo de suelo. Y completar nuestra investigación con un medidor de PH, que nos proporcionara información si nuestro es alcalino o ácido.
A parte de esta información, es fundamental tener referencia del tipo de textura y grado de compactación del mismo.

En este caso, mediante el empleo de un azadón puedes comprobarlo al instante. Se podrán encontrar texturas muy finas como el suelo limoso, más o menos gruesa según el tamaño del grano de la arena o la presencia de grava y grandes piedras. Cuanto mayor sea el tamaño de la piedras, tanto menor será la calidad del suelo para la plantación. El grado de compactación en la tierra de nuestro huerto es fácil de determinar diferenciando los terrenos duros y apelmazados, que impiden al desarrollo de las raíces, de los esponjosos y mullidos, que dan lugar a superficies aireadas, muy aptas para el cultivo.

 

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